RÉPLICA AMABLE A M.A.N.

Publicado por: ROMERO HOLMES En: Críticas de Libros A: Sunday, October 20, 2019 Comentario: 0 Impacto: 857
(Respuesta de Nicola Lococo a la crítica de M.A.N.) -------

RÉPLICA AMABLE

El pasado día 13 de octubre Miguel Ángel Nepomuceno (desde ahora M.A.N. para no afectar con esta réplica amable su buen nombre –que lo tiene -  más de lo necesario) publicó en Facebook el siguiente texto:

 

«El libro es muy flojo. Pequeñas reseñas biograficas sin profundizar. Omisiones flagrantes como Pepita ferrer ,Gloria Velat Nieves Garcia Mónica Calzetta Maria Luisa Cuevas o Sabrina Vega, por mencionar a las que me vienen a la memoria ahora ;no es necesario hablar de todas pero si el libro se titula "Reinas del Tablero" hay sin embargo muchas damas de compañía que no hacen ni sombra a algunas españolas, y comento esto, no por chauvinismo sino por justicia. Qué menos que incluir alguna de las mas relevantes aunque no sean primeras figurad mundiales pero con fuerza considerable como para competir con las más fuertes. Y dado que el libro se edita en España por una editorial española y un autor vasco, pienso que sería equitativo incluir alguna de las más célebres. Conozc trabajos más acabados y completos que este y bien pudieron servir de orientación par no fabricar semejante contenedor de nombres sacados de Google sin ningún criterio y mucho menos sin haber investigado con detalle para profundizar en las vidas de las más señeras. Compré el libro por llamarlo de alguna manera, con ilusion pese al precio 23 euros mas gastos de en´vio pero cuando me puse a leerlo se me cayó de las manos en varias ocasiones por la somnolencia que me producía. Por decirlo suavemente, por ese precio pienso que debería haberse incluido un contenido más amplio con líneas de investigación rigurosas y generosas, en lugar de haber saqueado, como he podido comprobar numerosas páginas web de historia del juego, y me han confirmado varios webmaster que han utilizado su información, supongo que con permiso, para configurar el opúsculo. Si el lector va buscando alguna foto, cuadros de torneos, historia de los campeonatos del mundo femeninos, Olimpiadas o campeonatos de España de esa modalidad se llevará un chasco porque el librito está huérfano hasta las lágrimas de cualquier imágen, cuadros, historia , o algo diferente de cosecha propia, de lo que podemos leer en la wkiki de esas "famosas reinas del Tablero", al menos para que podamos conocerlas o reconocerlas. Lo que s´pede leer el lector curioso son teorías tan peregrinas como que las mujeres en la edad Medie se dejaban ganar , jugando más que los hombres, por temor a la defenestración., Es lamentable e indica que la historia del juego le es escasamentee conocida al autor que repite hasta la saciedad teorías trasnochadas de autores revisionistas sin prueba documental alguna De este modo se vuelve al manido cuento de la aparición de la reina debido al poder de Isabel, cuando está más que refutado que es otra entelequia fabricada por autores levantinos, como la del Vicent, en ese afán de hacer que la historia se acomode y retuerza a los intereses más cicateros de su pseudohistoria. Luego nos extrañamos de que los extranjeros no quieran editar en España pero la pobreza de los textos,los echa para atrás . Si a ello unimos a puntuales omisiones en las vidas y hechos de Sonia Graf, Ludmila Rudenkio Vera Meking, Vikova, Chaude de Silans etc para a cambio dedicar ese espacio a personajes del celuloide que eran meras trasportistas de madera más que corifeas de las reinas del tablero, objetos de reclamo para determinados films, queda dibujado el panorama de esas reinas venidas a menos. Lástima de ocasión desperdiciada para un tema hasta ahora huérfano en la historia del ajedrez español, que no en inglés,. Algo similar a lo que paso con el libro de San Sebastián 1911 de Máximo López. pues al no ser historiadores de ajedrez , la carencia de aportar datos nuevos, investigar aspectos relevantes de cada jugador/a, más parecen Sketchs que retratos de las protagonistas.. En el caso del de San Sebastián teniendo el de Mieses , inmejorable, lo mejor hubiera sido una traduccion buena porque aportar e investigar algo novedoso, en el caso del de Máximo es pedirle peras al olmo y en el de las reinas un sueño. Haciendo una paráfrasis con el post de Fanjul: si son reinas , no son del tablero y si son del tablero , no son reinas más bien la mayoría ballets de alcoba».

 

Introducción a la réplica

 

a)                Una réplica amable.

Recalco que esta mía réplica es amable, por cuanto deseo que el responsable del texto en cuestión sopese, tras mis explicaciones, si acaso deba rectificar su posición, valiente actitud esta que contará con mi mano tendida y comprensión, dado que nadie está libre de hacer o decir algo del todo impropio de su habitual modo de obrar. Este esfuerzo mío conciliador, no es debido a la debilidad de mi posición, como dije ante la defensa de un TFM de pedagogía “Mi trabajo se defiende sólo”, sino al convencimiento de que con mi réplica seré capaz de modificar sustancialmente el parecer del propio M.A.N. de quien espero que una vez atendidas mis explicaciones haga una segunda valiente intervención en tal sentido, que viniendo de una persona con reputación merecida, no sólo enmendará un lamentable desencuentro, que también será recibido como halago. Y si en esta mía réplica hubiere algo que le molestase, guárdese su ira como yo hago con la mía y dele una oportunidad a la concordia.

 

b)                Distinción entre una crítica y un vulgar hablar mal.

Tras más de treinta años expuesto a la crítica por mis decenas de ponencias en congresos, por la publicación de más de una treintena de obras sobre pensamiento, ciencia, masonería y ajedrez, por la infinidad de artículos aparecidos en revistas y por continuas intervenciones mediáticas en prensa, radio, televisión e internet, he aprendido a aceptarlas como gajes del oficio y aún a encajarlas bien cuando en las mismas observo un ápice de afán constructivo, de educada mejora, además de corrección fraternal por parte del público o de colegas; e igualmente, me he acostumbrado a pasar olímpicamente de aquellas intervenciones dirigidas contra mi persona desde el anonimato, o por personas carentes de intelecto suficiente, o debido a gustos, opiniones, pareceres, equívocos, malas interpretaciones…porque quienes nos dedicamos a escribir, opinar o mostrarnos ante el respetable, hemos de saber distinguir una crítica correcta del simple “hablar mal” de algo o de alguien. Sin embargo, creo que también hemos de saber combatir el mal allí dónde y cuándo aparece, con el mismo oficio y eficacia del médico ante una incipiente enfermedad o del bombero ante un conato de incendio, a fin de evitar males mayores, que en este caso, sería dejar sin rebatir un texto del todo injusto y desacertado que pudiera conducir a error a un potencial público lector interesado en mi obra LAS REINAS DEL TABLERO,  tarea que justifica esta mía réplica que recuerdo es amable.

 

El potencial público lector de mi querida obra-hija LAS REINAS DEL TABLERO – espero que quienes ya tengan acceso a la obra no precisen estas aclaraciones – debe antes de nada distinguir, ciertamente, una crítica de un vulgar “hablar mal”: estamos ante una crítica cuando el autor del texto apunta los puntos fuertes y flojos de una obra, cuando dice pros y contras, cuando muestra aciertos y errores y ya sería una buena crítica si sabe establecer graduación en las faltas subrayando una metedura de pata de un pequeño desliz. Cuando esto no sucede y solo se dicen cosas buenas estamos ante una loa o alabanza; y cuando ocurre todo lo contrario, entonces sencillamente estamos ante un “hablar mal”.

Sea entonces, que este texto abyecto no alcanza el nivel de una crítica de la obra sino únicamente el hablar mal de una obra. Como ustedes comprenderán, que hablen mal de uno se puede soportar, pero que se metan con “mi pequeña”, eso no lo debo consentir. Si hay rectificación sincera, olvidaré lo sucedido y me tomaré el asunto como una anécdota; quién sabe si ello me conduce a una nueva buena amistad que ha empezado mal. De lo contrario, mis genes vascos se juntarán con los sicilianos y dedicarán todo su esfuerzo en adelante a corregir severamente tan magna injusticia contra mi obra.

 

c)                 Comentario de un texto maleducado y gratuito

Entremos en materia y procedamos cual comentario de texto, sin incidir en su autor – que él tampoco lo ha hecho y si yo lo he citado es por obligación referencial al no contar con título su intervención.

Comentario general: el texto que busca criticar mi obra tiene como aspecto positivo, ser breve y no haberse metido con el autor de un modo directo, ni con el resto de su obra; aparentemente se ha ceñido al título que pretende criticar pero de la que sólo sabe hablar mal. Más comoquiera que dicha obra esté firmada y su autor se dedique a publicar otras obras, aunque supongo –en esta réplica amable quiero creerlo así– que no haya sido intención de M.A.N. atacar a mi persona y mi trabajo personal, si lo ha hecho aunque sea “en diferido” y sin intención; al punto de verme forzado a defender mi integridad de autor, mi profesionalidad y la calidad de mi trabajo al que he dedicado toda mi vida.

Ahora que hemos dicho algo bueno de este texto, pasemos a sus defectos, redundancias erráticas, incomprensiones, hipérboles, desenfoques, tergiversaciones y algunos aspectos del todo desafortunados. ¡¡¡Empecemos!!!

1) “El libro es muy flojo”.

M.A.N. empieza el texto de modo contundente, poniendo el carro por delante de los bueyes, es decir, su conclusión antes de la argumentación que la respalda, es posible que de haber procedido a la inversa, hubiera modificado su impresión. Posiblemente lo haya hecho por cuestión de estilo, cosa que es disculpable, aunque mucho me temo que siendo un autor especialista en su materia, fuera un prejuicio denominado “de pedestal” anterior a su lectura el que haya guiado sus pasos.

Debe saber el potencial público lector de mi obra que cuando alguien dice que tal libro es flojo o su contenido superficial, es muy probable que lo que sea floja y superficial sea su entendimiento y lectura. Son muchas las ocasiones en que por distracción, por tener problemas familiares o económicos, por prisas, o como veremos más abajo, la somnolencia, la lectura que realizamos no es todo lo atenta que debiera y en tales condiciones posiblemente sea la lectura antes que la obra la que tiene más carencias. No digamos cuando alguien practica la lectura diagonal y se salta páginas enteras por considerar que lo que se le cuenta ya lo sabe de sobra. Sólo un experto en la materia se puede permitir el lujo de examinar una obra y tacharla públicamente de floja; pero los verdaderos expertos nunca hacen eso con nadie, salvo que ese alguien sea un impostor, un falsario, un plagista o alguien que con su obra denigra la materia a la que se dedica, porque el verdadero experto sabe que siempre escribimos a hombros de gigantes y se dará por satisfecho con la lectura de la nueva obra si aporta un mero pelo de conocimiento a su brillante cabeza.

M.A.N. no es un indocumentado en la materia; paradójicamente yo tengo dos libros suyos en mi biblioteca; podemos decir entonces que es un experto; pero afectado por el síndrome del pedestal, puede haberse equivocado en su apreciación de mi obra, confundiendo el objeto, el objetivo, la dimensión, la perspectiva, el estilo, los criterios, destinatarios…de una obra de ensayo con pretensiones reivindicativas, pedagógicas e historizantes, con un proyecto de la Academia de historia conducido por historiadores expertos en ajedrez dirigida a expertos en historia del ajedrez. Si se reconoce que la lectura en que basa su ignominioso texto ha sido algo apresurada y lo comentado le ha llevado a precipitadas conclusiones, entonces estoy dispuesto a olvidar lo sucedido.

2) "Pequeñas reseñas biográficas sin profundizar".

¡¡¡Efectivamente!!! Así es. Todas las reseñas biográficas de este y mis anteriores obras están cortadas por el mismo patrón, a saber: dar a conocer una sencilla semblanza de lo más relevante de cada personaje. Considero una equivocación ser profusos en las biografías cuando de lo que se trata es de abarcar un tema general que en el caso de REINAS DEL TABLERO, es dar a conocer el papel desempeñado por la mujer en el ajedrez. Imagínense ustedes, querido público lector, si le dedicara a cada mujer que aparece en mi obra (sobre un centenar largo) la biografía que merece; entonces más que un libro, necesitaría editar una colección en varios tomos para darlas cabida. Las sucintas biografías donde se recoge a qué años aprendieron a jugar, de quién aprendieron a jugar, sus más destacados logros deportivos y algún otro detalle para aclarar algún aspecto de su perfil, tienen por objeto presentar al personaje al público lector que en su motivación, si lo desea, sabrá acudir a fuentes específicas que satisficieran su curiosidad con mayor enjundia sobre el particular. Espero comprenda y acepte ahora por qué he evitado ser exhaustivo en las biografías.

3) “Omisiones flagrantes como Pepita ferrer, Gloria Velat Nieves Garcia Mónica Calzetta Maria Luisa Cuevas o Sabrina Vega, por mencionar a las que me vienen a la memoria ahora ; no es necesario hablar de todas pero si el libro se titula "Reinas del Tablero" hay sin embargo muchas damas de compañía que no hacen ni sombra a algunas españolas, y comento esto, no por chauvinismo sino por justicia. Qué menos que incluir alguna de las mas relevantes aunque no sean primeras figurad mundiales pero con fuerza considerable como para competir con las más fuertes. Y dado que el libro se edita en España por una editorial española y un autor vasco, pienso que sería equitativo incluir alguna de las más célebres”.

Lo primero en que debe fijarse el potencial público lector es que se reprocha a una obra de carácter general como REINAS DEL TABLERO y por consiguiente de ámbito universal - como queda evidenciado en la propia portada del ejemplar con un mapamundi -, el no haber dedicado espacio a figuras de alcance nacional. El apunte sería acertado si mi obra se hubiera titulado “Las reinas del ajedrez español”, pero cuando mi obra trata de Campeonas del Mundo de ajedrez y sus rivales directas en la lucha por la corona o en su defecto de las ajedrecistas pioneras o de los personajes de la historia que han jugado al ajedrez…creo todo un despropósito el plantear esta cuestión. Por otra parte, todo el mundo se habrá dado cuenta de cómo funciona la “Ley del embudo”, pues el propio texto reconoce no citar a todas las ajedrecistas que deberían ser citadas una vez se ha puesto a decir nombres, asunto que si es de mal gusto; pero como don Palomo ¡Yo me lo guiso! ¡Yo me lo como! Creo que en este pasaje también es necesaria una rectificación de su parte.

El texto justifica su anterior protesta por ser la editorial española y ser yo vasco. Pues bien, es posible entonces que también debiera hacer hueco a las ajedrecistas sicilianas y ya puestos, desde su óptica, italianas, por ser yo medio siciliano. Al final es posible que necesite escribir, más que un libro, toda una enciclopedia. Supongo que no conocía el extremo comentado y puede que desee bajar su exigencia para conmigo en este requisito tan exquisito.

4) “Conozco trabajos más acabados y completos que este y bien pudieron servir de orientación par no fabricar semejante contenedor de nombres sacados de Google sin ningún criterio y mucho menos sin haber investigado con detalle para profundizar en las vidas de las más señeras”.

Huelga redundar sobre el detalle biográfico de las señoras. Remito a punto 2.

El texto dice conocer mejores trabajos que el mio; yo y el público lector agradeceríamos mucho que los citara, porque eso sí hace avanzar el conocimiento y no dedicarse a hablar mal. – Aquí le ruego que me ayude a mejorar mis fuentes de información para ulteriores ediciones. Deme a conocer esos trabajos y de agradecido que le estaré le brindaré mi amistad en adelante. ¡Nada me gustaría más! Amo el conocimiento y a quienes me lo proporcionan. De hacerlo bienvenido daré este encontronazo dialéctico. Pero no haga trampas... indíqueme obras globales y no artículos específicos que evidentemente en cualquier asunto por mi tratado será más pródigo, extenso y profundo en el tratamiento del tema en cuestión.

El texto dice que mi obra es un contenedor de nombres sacados de google…Bueno, como digo en mi prólogo – puede que se haya saltado su lectura por extenso – y aún en el apartado de fuentes y bibliografía, me las he visto y deseado para hallar información en los tratados de ajedrez al uso salvo en uno muy concreto del que doy testimonio en el prólogo y en el capítulo de fuentes. Yo poseo una biblioteca personal de unos 40.000 ejemplares y en la sección de ajedrez habrá varios centenares calculo que entre 200 y 300 (me vienen a la mente unos 20 de historia de ajedrez) además de un archivo con unas 1000 revistas especializadas. Como comprenderán los lectores no he tenido acceso directo a todas las publicaciones habidas y por haber en el mundo durante varios siglos, me he debido de conformar con los documentos, artículos y libros editados en internet. Ya me hubiera gustado a mi poder leer algo de lo que cuento en REINAS DEL TABLERO en una sola enciclopedia de ajedrez. Si ahora medita el asunto quizá entienda por qué he tenido que acudir a google y no a una biblioteca o archivo nacional, en cuyo caso, buena sería una disculpilla por este lado. En cualquier caso, usted y yo que pertenecemos al siglo XX hemos de quitarnos de encima la impresión de que lo escrito en papel es mejor que lo aparecido en pantalla de ordenador porque de lo contrario corremos el riesgo de imitar a quienes mantenían la prevalencia de la tradición oral sobre la escritura cuando esta hizo su aparición, debate que se mantuvo vivo hasta Platón.

El texto llega a afirmar que en dicha búsqueda de información me he manejado sin ningún criterio…¡¡¡Cómo se atreve!!! Perdone el tono…¿Cómo alguien de su sabiduría por probado recorrido intelectual y edad hace esto? Puede que nos manejemos con criterios distintos; que los mios no le gusten; e incluso que sean insuficientes; acientíficos; desacertados…pero créame que los tengo y quedan muy claros en el propio texto para un lector medio. La propia estructura de la obra ya da muestras de criterio; los personajes que aparecen ya dan muestras de criterio; el número de páginas que dedico a cada asunto ya da muestras de criterio. ¿No será que quien no ha tenido criterio en la lectura es quién acusa su falta de criterio? No creo que este desafortunado proceder para conmigo sea habitual en usted. ¡Es imposible en un amante de la música! Si me permite la broma, más que nada porque la música amansa a las fieras. Y usted conmigo no ha sido crítico, ha sido feroz.

5) “Compré el libro por llamarlo de alguna manera, con ilusion pese al precio 23 euros mas gastos de en´vio pero cuando me puse a leerlo se me cayó de las manos en varias ocasiones por la somnolencia que me producía”

Bueno, parece que conforme avanza el texto su autor pierde las formas y ya no se corta un pelo en sus descalificaciones. Con todo todavía llama libro a mi obra y se lo pasamos.

Pero deseo hacer notar al público lector que en estas líneas quizá encontremos el motivo auténtico de la mala impresión que mi obra ha causado en M.A.N. Dice que la lectura de REINAS DEL TABLERO le provocaba somnolencia…¡Hum! Posiblemente antes sería al contrario: debió leer mi obra a final del día, con poca luz, fatigado del trabajo, la vista cansada, quien sabe si con la tele puesta…es muy verosímil que intentara leer mi obra a punto de acostarse y la leyera a trompicones dando cabezadas y soñando con mujeres que le ganan partidas de ajedrez. Si fue así, no pasa nada, basta con que lo reconozca y todo resuelto.

6) “Por decirlo suavemente, por ese precio pienso que debería haberse incluido un contenido más amplio con líneas de investigación rigurosas y generosas, en lugar de haber saqueado, como he podido comprobar numerosas páginas web de historia del juego, y me han confirmado varios webmaster que han utilizado su información, supongo que con permiso, para configurar el opúsculo”.

El texto sugiere que mi proceder investigador no es riguroso ni generoso; pues bien, ¿que mayor generosidad en un autor puede haber que entregar el fruto de su trabajo, limpio de su fatigosa e intrincada investigación para disfrute del público lector? Creo desacertado en una obra sencilla dirigida a un público general, que busca ser amena, atiborrar la lectura con continuas llamadas a pie de página, con datos de obras y autores, debates sobre las distintas cuestiones dirimidas que entorpecen su lectura. Por supuesto, todo ello es obligado en una tesis doctoral –mi tesis doctoral sobre La Nada que ha superado ya el millón de palabras asentadas observa todos estos requerimientos de factura academicista- y en una ponencia de congreso entre expertos en la materia; pero en modo alguno lo creo conveniente en toda obra y para todo público. LAS REINAS DEL TABLERO es una obra dirigida a los ajedrecistas, a las escuelas de ajedrez, a los clubes, a las federaciones…y no a historiadores y menos todavía a expertos en historia del ajedrez como me consta que es usted. Espero que los lectores agradezcan este mio proceder y M.A.N. se baje un poquito del pedestal y caiga en la cuenta del asunto.

En cuanto al rigor de mi investigación, creo que son todas las que están y es posible que no estén todas las que son y salvo erratas no creo haberme equivocado en algo grave; le animo a que halle datos erróneos, falsos, equivocados…y los haga saber a todo el mundo; -lo elegante es que me los hiciera saber en privado- aunque no se lo crea, le estaré agradecido por ello para enmendarlos en sucesivas ediciones en cuyo caso le mencionaré como mi maestro en dicha tarea. Si no puede hacerlo, espero una rectificación de su parte. Y me vacuno ante una posible regañina suya sobre mi atolondramiento en aras de una perfección imposible de satisfacer le recuerdo el famoso aforismo que en España, somos partidarios de no hacer nada hasta hacerlo perfecto.

Huelga comentar su redundancia en mis fuentes de información. Remito al punto 4.

Pero en estas líneas el texto sibilinamente desliza algo muy feo sobre mi proceder, dice que he “saqueado” numerosas páginas web. ¡¡¡Efectivamente!!! He buceado que no saqueado, en numerosas páginas web en español, inglés, francés e italiano. Y es verdad que de ellas he tomado buena parte de la información. Es así como se hace una investigación y como avanza el conocimiento. Este proceder es correcto si se citan las fuentes. Yo he citado las fuentes relevantes para mi trabajo en un apartado final denominado “fuentes” donde cito quince fuentes distintas y en algunos casos hasta el artículo en concreto del autor. También he citado las fuentes y subrayado su importancia en el texto para la confección de un determinado epígrafe allí donde lo he considerado oportuno para la lectura o por justicia con la fuente. E incluso, en el prólogo hago mención, reconocimiento y agradecimiento a las fuentes que me han sido de gran ayuda para la confección de mi obra. Igual se me ha escapado algún detalle muy menor por citar, pero pongo cuidado en citar siempre las fuentes que me preceden y abren camino. Esto para mi es sagrado.

Ustedes lectores, pueden estar tranquilos en que los nombres de las mujeres que aparecen, sus sucintas biografías e incluso sus partidas, no me las he inventado; ¡Las he copiado! Tras una larga y minuciosa investigación de comprobar la veracidad de las fuentes, su solvencia y si esos datos no están muy discutidos. De hecho, he observado muchos errores en muchas fuentes sobre fechas, lugares, nombres, anécdotas mal atribuidas, partidas mal trascritas…por eso me ha llevado diez años escribir la obra y no seis meses. Pero a mi no se me ocurre poner a caldo por errores nimios a quienes hacen una labor encomiable de divulgación cultural fijándome únicamente en sus errores. Me conformo con no extenderlos y corregirlos. Esto es lo que distingue al auténtico sabio del erudito: la sabiduría supone nobleza de espíritu; para la erudición no es necesaria. Queda en usted elegir como pasa a la historia como un sabio o como un erudito y aquí ha encontrado la piedra de toque, porque rectificar es de sabios.

Pero una cosa es copiar datos y otra muy distinta plagiar ideas. Para alguien que se dedica a crear obras, el plagio es algo comparable al asesinato, supongo que este estaremos de acuerdo. En mi obra no hay una sola idea que no haya nacido de mi mente, fruto de toda una vida dedicada al ajedrez, de haber leído muchos artículos de ajedrez y de haberme preocupado los temas sobre los que ahora escribo durante décadas, además de tener estudios y formación suficiente para abordar la materia con un mínimo de precaución científica.

Estas infaustas líneas deslizan igualmente la idea de que a M.A.N. le ha llevado trabajo seguir la pista de mi investigación cuando dice que varios webmaster le han confirmado…No se puede ser más incorrecto, cuando yo mismo le he proporcionado la pista para seguir donde he localizado la información en el prólogo, en el texto y en la parte final dedicada a fuentes. Reconozca este extremo al menos.

7) “Si el lector va buscando alguna foto, cuadros de torneos, historia de los campeonatos del mundo femeninos, Olimpiadas o campeonatos de España de esa modalidad se llevará un chasco porque el librito está huérfano hasta las lágrimas de cualquier imágen, cuadros, historia , o algo diferente de cosecha propia, de lo que podemos leer en la wiki de esas "famosas reinas del Tablero", al menos para que podamos conocerlas o reconocerlas”.

Huelga comentar la insistencia en la wiki y las biografías. Remito al punto 2.

observe el público lector que M.A.N. además de echar en falta en REINAS DEL TABLERO biografías más extensas, además de denunciar la ausencia de un apartado dedicado a las mejores ajedrecistas españolas (unas 30 jugadoras, supongo que con sus biografías extensas) también pretende que el libro mio contenga fotos (Espero que no se refiera a las desplegables), cuadros de torneos, historia de los Campeonatos del Mundo femeninos, las Olimpiadas femeninas (supongo que con su historia, fotos y cuadros respectivos), campeonatos de España... De seguir este proceder, no necesito un libro, ni una colección de tomos, ni una enciclopedia... sería preciso crear una biblioteca como la de Alejandría.

Efectivamente, mi obra está limpia de fotos, cuadros, olimpiadas... de igual manera que lo están el resto de mis obras; ello más que una carencia, es algo pretendido para centrarme en el objetivo de la obra expresado también en el prólogo y por despejar las páginas de datos que estorban más que ayudan a entender las ideas que transmito a lo largo y ancho de las páginas. Porque mis obras, además de pretender divulgar el conocimiento persiguen hacerlo ameno y accesible a todos, es mi compromiso para con la sociedad en la que vivo, me ha formado y ampara que me pueda dedicar en cuerpo y alma al estudio de la filosofía, la ciencia y la religión.

Por otra parte, hoy en día las fotos y cuadros los lectores los tienen a su disposición con mayor detalle y tamaño en la propia red y juzgo innecesario reproducirlos en los libros. Antiguamente, cuando no había otro modo, era necesario usar espacio del libro para este menester, pero hoy creo que es absurdo.

En estas líneas, como si nada, afirma que en sus páginas no hay nada original, como veremos luego se contradice. Pues hete aquí que al menos el título, el enfoque, dedicarle un texto integro al papel desempeñado por la mujer en el ajedrez....es original. También lo son algunas de las ideas e hipótesis que articulan el hilo conductor de mi trabajo, cosa que abordaremos en breve. Esta actitud de ir deslizando descalificaciones describe una personalidad faltona que por amigos que tenemos en común del ámbito musical, me consta no es habitual en usted. Le ruego no eche por tierra su propia reputación por esta inapropiada conducta.

Quiero suponer en esta réplica amable, que M.A.N. esperaba de mi libro mucho más de lo que aparece y aún mucho más de lo que se le puede pedir a un libro mientras se le pueda llamar libro ( con esto pasa como con los pantaloncitos cortos) y no la Biblia del Ajedrez. Es muy posible, que esta sea la raíz del problema en el que nos vemos.

He corroborado que M.A.N. ha adquirido un ejemplar y hasta lo ha abonado. Por consiguiente, es verdad que lo ha tenido en sus manos y que su “hablar mal” al menos, no es de oídas, sino con materia prima entre sus manos. Esto le honra. Es posible entonces que esta persona haya acudido a mi obra REINAS DEL TABLERO con toda la ilusión del mundo (Cosa que confiesa y me lo creo) y su contenido haya frustrado sus expectativas que son muy altas para los objetivos que planteo en el prólogo del libro y para mi propia persona –lo reconozco– pero ahora planteo al público lector y al propio intercepto ¿Hay algún libro de ajedrez que resista a su mirada con estas exigencias? Le invito a hacer la prueba con sus propios títulos de ajedrez. Si la respuesta es negativa, entonces será necesaria una rectificación.

8) “Lo que si puede leer el lector curioso son teorías tan peregrinas como que las mujeres en la edad Medie se dejaban ganar, jugando más que los hombres, por temor a la defenestración”.

El público lector debe estar al corriente que se distinguen ocurrencias de conjeturas, conjeturas de hipótesis, hipótesis de Teorías por probar y estas de teorías probadas conforme a los criterios popperianos de falsabilidad, etc. Y que este es el modo de avanzar en los conocimientos.

Ciertamente yo parto de la base de unos datos que me permiten enunciar algunas hipótesis de las cuales advierto al público lector en las reseñas del libro, en el prólogo y en el propio cuerpo textual conforme van emanando de él.

Las hipótesis son ciertamente provocativas como:

-El ajedrez es un invento femenino

-El ajedrez fue juego de cortejo

-Las mujeres juegan tan bien o mejor que los hombres

-Las mujeres se apartaron de jugar con los hombres por propia voluntad porque al ganar partidas perdían pretendientes.

-Tras su retirada, las mujeres tuvieron prohibido estudiar ajedrez, publicar ajedrez y jugar al ajedrez con hombres durante varios siglos.

-El ajedrez de las mujeres durante esos siglos se conservó en conventos de clausura y las aristócratas manejaron códigos secretos para su disfrute al margen de la mirada masculina y de las prohibiciones.

Yo en REINAS DEL TABLERO argumento estas mías hipótesis y tesis de partida; la argumentación puede ser equivocada, puedo estar en un error, pero los datos que manejo y los que todavía me he reservado por prudencia para una ulterior investigación más exhaustiva sobre los particulares, me indican que estoy en la senda correcta y por eso firmo el texto con mi nombre asumiendo todas las consecuencias. Por esta parte, no necesito se excuse, porque comprendo muy bien que mis ideas al respecto le parezcan peregrinas. Solo le invito a que las reconsidere y las acepte y se sume a su defensa o las escudriñe y refute; en cualquier caso hará avanzar el saber. Y no como ha hecho con su texto pusilánime que lo hace retroceder.

9) “Es lamentable e indica que la historia del juego le es escasamente conocida al autor que repite hasta la saciedad teorías trasnochadas de autores revisionistas sin prueba documental alguna De este modo se vuelve al manido cuento de la aparición de la reina debido al poder de Isabel, cuando está más que refutado que es otra entelequia fabricada por autores levantinos, como la del Vicent, en ese afán de hacer que la historia se acomode y retuerza a los intereses más cicateros de su pseudohistoria. Luego nos extrañamos de que los extranjeros no quieran editar en España pero la pobreza de los textos, los echa para atrás”.

Reconozco que en historia de ajedrez, no estoy a la altura de Von der Lasa, Ricardo Calvo, Golombek, Joquín Pérez de Arriaga y cuantos autores vengan a la mente sobre la materia como usted me consta lo es. Pero en historia general, creo tener conocimientos suficientes para leer con criterio crítico a dichos autores y de entre ellos quedarme con lo que me parece adecuado.

Aprecio en sus líneas que M.A.N. está bien informado sobre la cuestión; yo también: estoy al corriente del sufismo que trajo consigo un florido rosal de conocimiento simbólico volcado en la literatura caballeresca (Conexión con Leonor de Aquitania) entre los que destaca la relevancia de la mujer que convergería con la adoración Mariana de Bernardo de Claraval, y su vehiculización por el Camino de Santiago, etc. Invito al público lector a leer mi obra HISTORIA OCULTA DE LA MASONERÍA Tomo V publicado por Masónica.es hace algunos años. Pero como comprenderán los lectores si de cada asunto mencionado en REINAS DEL TABLERO he de profundizar, entonces ya no hace falta una biblioteca, es preciso hablar con quienes gestionan el futuro ordenador cuántico de la NASA para almacenar la información, porque todos los asuntos comportan ingente caudal de datos, infinidad de discusiones y múltiples puntos de vista.

Dicho esto, mi cultura general es suficiente para ponerme sobreaviso en que la figura de Isabel La Católica no fue causa de la aparición de la figura de la dama en el ajedrez, pero no tengo duda alguna que no es casual, como indico en mi obra, que el texto aparecido en Valencia y la difusión de esta pieza con su nueva potencia coincidieran; por ello hablo de influencia. Si M.A.N. hubiera leído con atención se percataría que al final del capítulo dedicado a Isabel La Católica, en la página 44 nota 8 complemento una pista que conecta con Isabella d'Este cuyo perfil también es desarrollado en la obra.

Creo labor de un autor en una obra de divulgación que no de divagación ni vulgarización, evitar al público lector todos los pormenores de un asunto dado en un tema general, aunque se le pueden apuntar indicaciones por si desea profundizar por si mismo, cosa que no paro de hacer. Otra cosa sería si mi obra fuera una ponencia ante la Academia de Historia.

En cuanto a la última frase de esta sección, escapa a mi competencia y desconozco dicho extremo.

10) “Si a ello unimos a puntuales omisiones en las vidas y hechos de Sonia Graf, Ludmila Rudenkio Vera Meking, Vikova, Chaude de Silans etc para a cambio dedicar ese espacio a personajes del celuloide que eran meras trasportistas de madera más que corifeas de las reinas del tablero, objetos de reclamo para determinados films, queda dibujado el panorama de esas reinas venidas a menos”.

Huelga a comentar la enésima insistencia en la biografía de las jugadoras; parece que además de leer mi obra somnoliento también ha redactado el suyo grogui. Remito al punto 2 otra vez más.

No comparto para nada su parecer sobre las actrices que juegan al ajedrez. En este aspecto, le recomiendo que se ilustre un poco antes de hablar como lo hace. En esto, dispongo de conocimiento directo por asistir en Madrid a una reunión del mundo del teatro y el cine donde conocí de primera mano la afición que entre las actrices existe desde hace más de un siglo en Hollywood; fue allí donde me pusieron en la pista de varios asuntos hasta entonces desconocidos para mi hace una década. – aquí más por su bien que el mio, le invito a informarse mejor y rectificar sus `palabras y sobre todo su pensamiento.

 

11) Siete líneas despistadas del asunto

Poco antes del final de su desahogo, el texto se aleja de su cometido (hablar mal de mi obra) para dar muestra del talento de M.A.N. a la hora de hablar mal de otros libros y autores. Aquí le doy un consejo: por su bien, atendiendo a los enfados que le sobrevienen al comprar libros, en su caso le recomiendo dejar de leer, todo sea le dé un infarto. Pero si es esto lo que persigue, le envío gratis mi ensayo científico INÚTIL MANUAL PARA ENTENDER LA MECÁNICA CUÁNTICA Y LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD, un trabajo ímprobo de más de 500 páginas a letra diminuta con cientos de notas a pie, continuas llamadas al apéndice y extensa bibliografía. ¡Sólo tiene que pedirlo!

12) “Haciendo una paráfrasis con el post de Fanjul: si son reinas, no son del tablero y si son del tablero, no son reinas más bien la mayoría ballets de alcoba”.

Y ahora, solicito mucha atención a todas y todos, porque con sus últimas palabras, M.A.N. se desenmascara ante ustedes y ante mí. La frase con la que pone broche de oro a su mezquino y ruin discurso habla de su mentalidad respecto a la mujer por lo siguiente:

En mi obra además de las campeonas del Mundo oficiales a las que supongo no pone reparos en que aparezcan, y además de las jugadoras reconocidas como tales en páginas como Chessgames.org o similares anteriores a 1927 a las que tampoco pondrá reparos, cito a mujeres que la que no es una reconocida mística de las letras universales, es una reconocida pluma de las letras francesas, es la mejor concertista de piano de su tiempo, es una muy afamada impulsora del movimiento socialista internacional, es la impulsora del movimiento feminista en los EE.UU., o una muy influyente filósofa del siglo XX y por supuesto varias reinas y emperatrices. Le invito a que me indique a qué mujeres incluidas en LAS REINAS DEL TABLERO se refiere de modo tan infame y rastrero como lo ha hecho. Le exijo una disculpa no tanto para mí, cuanto para ellas.

 

d)                Final de réplica y ruego a M.A.N.

Para finalizar, me dirijo a usted M.A.N. para recordarle que esta es mi réplica amable; tráguese la bilis que le haya podido producir como yo me he tenido que tragar la mía al leerle.

Ahora usted puede rectificar; me basta con una pública disculpa al estilo Juancarlista “Lo siento mucho; me he equivocado; no volverá a suceder.” O similar; lo dejo a su parecer que a buen seguro será apropiado. Sea valiente y yo sabré aceptar las disculpas y como le he dicho podremos incluso llegar a ser amigos, pasado este mal rato juntos.

Para que vea que esta mano tendida es auténtica y limpia de corazón, le insisto en que si su anterior texto puede ser perjudicial para mí y para mi obra, su rectificación será mucho más provechosa y además de enmendar el daño producido, me hará un gran beneficio.

Le ruego acepte mi mano tendida.

Nicola Lococo

Filósofo, Teólogo, articulista, ensayista y autor de LAS REINAS DEL TABLERO

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